REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
EN SU NOMBRE
JUZGADO SUPERIOR SEGUNDO EN LO CIVIL, MERCANTIL, DEL TRÁNSITO Y BANCARIO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO TÁCHIRA

SOLICITANTE: Valeriana Carrero de Cárdenas, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nº V- 4.206.783.

MOTIVO: Solicitud de Exequátur.

I
ANTECEDENTES

En fecha 20 de abril del año 2026, se recibió previa distribución y se le dio entrada a la solicitud presentada por la ciudadana Valeriana Carrero de Cárdenas, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nº V- 4.206.783, asistida en este acto por la abogada Yennith Magdaly Velásquez Ramírez, venezolana, mayor de edad, Inpreabogado N° 275.555, en su carácter de Defensora Pública Segunda en Materia Civil, Mercantil y del Tránsito en el estado Táchira, para que se otorgue el exequátur y que se conceda fuerza ejecutoria en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela a la sentencia de divorcio dictada por la Corte de Circuito para el Undécimo Circuito Judicial en Y para el Condado de Miami-Dade, Florida, caso N° 2017-020632-FC-04, de fecha 19 de septiembre de 2017, documento debidamente apostillado en Tallahassee, Florida. Estado de la Florida. Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, bajo el número 2020-12201, de fecha veintisiete (27) de enero de 2022, en la que se declaró la Disolución del Matrimonio entre los ciudadanos Nemecio Enrique Cárdenas Castro y la ciudadana Valeriana Carrero.

Manifestó en la solicitud lo siguiente:

- Que contrajo matrimonio civil, con el ciudadano Nemecio Enrique Cárdenas Castro, venezolano, mayor de edad, titular de la C.I. N° V- 4.251.094, por ante el Registro Civil del municipio Tomas Lander, Ocumare del Tuy del estado Bolivariano de Miranda, según acta de matrimonio N° 139 de fecha 03 de agosto de 1990.
- Fundamentó la presente solicitud de exequátur en las disposiciones contenidas en el artículo 851, 852 del C.P.C., en el articulo 28 ordinal 2 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, y el articulo 53 de la ley de Derecho Internacional Privado.

Por todas las consideraciones de hecho y de derecho anteriormente expuestas, es que ocurro ante su competente autoridad a fin de solicitar formalmente se conceda Fuerza Ejecutoria en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela y el PASE EN AUTORIDAD DE COSA JUZGADA a la sentencia de divorcio dictada por dictada por la Corte de Circuito para el Undécimo Circuito Judicial en Y para el Condado de Miami-Dade, Florida, caso N° 2017-020632-FC-04, de fecha 19 de septiembre de 2017, en la que se declaró la Disolución del Matrimonio entre la ciudadana Valeriana Carrero de Cárdenas y el ciudadano Nemecio Enrique Cárdenas Castro, la misma fue debidamente apostillada en Tallahassee. Estado de la Florida. Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, bajo el número 2022-12201, de fecha veintisiete de enero del año 2022.

De los documentos consignados en la presente solicitud de exequátur se dejó constancia que fueron consignados en original, así mismo copia de la traducción al idioma castellano.

- A los folios (1 al 3) corre inserta solicitud de exequátur presentada por la ciudadana Valeriana Carrero de Cárdenas, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nº V- 4.206.783, asistida en este acto por la abogada Yennith Magdaly Velásquez Ramírez, venezolana, mayor de edad, Inpreabogado N° 275.555, en su carácter de Defensora Pública Segunda en Materia Civil, Mercantil y del Tránsito en el estado Táchira.
Al folio (4) corre inserta en copia simple cedula de identidad de la ciudadana Valeriana Carrero de Cárdenas, Nº V- 4.206.783.

Al folio (5) corre inserta en copia simple cedula de identidad del ciudadano Nemecio Enrique Cárdenas Castro, Nº V- 4.251.094.
- A los folios (6 y 7 y vuelto) corre inserta en copia original del acta de matrimonio N° 139, de fecha 03 de agosto de 1990.

- A los folios (8 al 15)) corre inserta en copia original, la decisión dictada en fecha 19 de septiembre de 2017, la apostilla de fecha 27 de enero del año 2022, la traducción al español.
- al folio (16) corre inserta solicitud de Actualización de datos, del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz (SAIME) serial N° ADC2159EB1753830239957.
- Por auto de fecha 20 de abril de 2026, este Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y Bancario ordenó darle entrada y el curso de ley correspondiente. (fs. 17 y 18).


II
PUNTO PREVIO

Como punto previo, corresponde a este Juzgado Superior pronunciarse acerca de su competencia para conocer el presente asunto y, a tal efecto, observa que la competencia para conocer de los procesos de exequátur está determinada en el artículo 28, numeral 2 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, en concordancia con los artículos 850 y 856 del Código de Procedimiento Civil.

Al respecto, la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en decisión Nº 533 del 21 de noviembre de 2011, señaló:

La competencia de la Sala para conocer de los procesos de exequátur, está determinada por el numeral 2° del artículo 28 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia publicada en Gaceta Oficial N° 39.522 del 1° de octubre de 2010, el cual dispone:

“Artículo 28. Es de la competencia de la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia:

...Omissis...

2. Declarar la fuerza ejecutoria de las sentencias de autoridades jurisdiccionales extranjeras, de acuerdo con lo que dispongan los tratados internacionales o la ley.”.

Esta norma sustituyó al artículo 5 numeral 42° de la derogada Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, con exacto contenido y letra. En concordancia con ello, los artículos 850 y 856 del Código de Procedimiento Civil, disponen:


“Artículo 850. Corresponde a la Corte Suprema de Justicia declarar la ejecutoria de las sentencias de autoridades extranjeras, sin lo cual no tendrán ningún efecto, ni como medio de prueba, ni para producir cosa juzgada, ni para ser ejecutadas.
Sólo las sentencias dictadas en países donde se concede ejecución a las sentencias firmes pronunciadas por tribunales venezolanos, sin previa revisión en el fondo, podrán declararse ejecutorias en la República. Tal circunstancia deberá probarse con instrumento fehaciente.”.


Y el artículo 856 eiusdem, dispone:


“Artículo 856. El pase de los actos o sentencias de las autoridades extranjeras en materia de emancipación, adopción y otros de naturaleza no contenciosa, lo decretará el Tribunal Superior del lugar donde se haya de hacer valer, previo examen de si reúnen las condiciones exigidas en los artículos precedentes, en cuanto sean aplicables.”.

Considera esta Sala, pues, que en los casos en los cuales el exequátur es solicitado para declarar la fuerza ejecutoria de las sentencias de autoridades jurisdiccionales extranjeras, de acuerdo con lo que dispongan los tratados internacionales o la ley, la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, atribuyó la competencia, de forma expresa a esta Sala de Casación Civil. En cambio, en aquellos casos en los cuales el pase de los actos o sentencias de las autoridades extranjeras sea de naturaleza no contenciosa, la competencia corresponderá de conformidad con el artículo 856 del Código de Procedimiento Civil, al Tribunal Superior del lugar donde se haya de hacer valer dicha ejecutoria en el país.

(Expediente Nº AA20-C-2009-000272).

Conforme a lo expuesto, al examinar las actas procesales se puede apreciar que EL VINCULO MATRIMONIAL, quedó DISUELTO de conformidad con la decisión dictada por la Corte de Circuito para el Undécimo Circuito Judicial en Y para el Condado de Miami-Dade, Florida, caso N° 2017-020632-FC-04, de fecha 19 de septiembre de 2017, Estados Unidos de Norteamérica, cuyo exequátur se solicita, y fue otorgado en un proceso de carácter no contencioso.
En consecuencia, tratándose de un asunto de naturaleza no contenciosa, este Juzgado Superior tiene competencia para conocer del mismo. Así se establece.

III
CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Siendo la oportunidad para pronunciarse sobre la solicitud de exequátur formulada, considera este juzgador señalar lo siguiente:

El Exequátur constituye un medio judicial para hacer posible que fallos o resoluciones dictadas en un estado extranjero tengan fuerza ejecutiva en otro, en este caso en la República Bolivariana de Venezuela. Es decir, siendo este el procedimiento por el cual se pretende obtener el reconocimiento de una sentencia o acto dictado por un tribunal extranjero en el territorio cuya ejecución se pretenda hacer valer. (Ver, entre otras, sentencia N° 00050 de la Sala Político-Administrativa del 15 de enero de 2003, caso: Fernando Claudio Steiner Decaer, reiterada en el expediente de la Sala de Casación Civil N° 05-635 del 29 de marzo de 2007, caso: Ana Mercedes Berroa). (Vid. Sent. N° EXEQ.00553 de fecha 7 de agosto de 2008, Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, Exp. N° AA20-C-2004-000930).

Así las cosas, toda solicitud de exequátur impone su estudio dentro del marco del Derecho Procesal Civil Internacional, por lo que, al igual que ocurre en todos, debe atenderse para su decisión a la jerarquía de las fuentes en materia de Derecho Internacional Privado.

Para su decisión, la solicitud de exequátur debe fundamentarse en la jerarquía de las fuentes en materia de Derecho Internacional Privado, cuyo orden de prelación está establecido en el artículo 1° de la Ley de Derecho Internacional Privado, el cual es del tenor siguiente:

Artículo 1°.- Los supuestos de hecho relacionados con los ordenamientos jurídicos extranjeros se regularán, por las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado Venezolano; a falta de ellas, se utilizará la analogía y, finalmente, se regirán por los principios de Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.

De la norma transcrita se infiere que debe revisarse en primer lugar, las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado venezolano y finalmente, en aquellos casos en que no existan tratados ni normas de derecho interno que regulen la materia, se aplicarán las fuentes supletorias, es decir, la analogía y los principios de Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.

En el caso sub iudice, la solicitante del exequátur pide sea admitido y sustanciado y se decrete el pase en autoridad de cosa juzgada en la República Bolivariana de Venezuela de una sentencia de divorcio por DISOLUCIÓN DEL VINCULO MATRIMONIAL entre los ciudadanos Nemecio Enrique Cárdenas Castro y Valeriana Carrero, dictada por la Corte de Circuito para el Undécimo Circuito Judicial en Y para el Condado de Miami-Dade, Florida, caso N° 2017-020632-FC-04, de fecha 19 de septiembre de 2017, Estados Unidos de Norteamérica, país perteneciente al Convenio de La Haya de 5 de octubre de 1961, pero que la República Bolivariana de Venezuela no ha celebrado tratado público en materia de reconocimiento de fallos, en virtud de que no es estado contratante ni del Convenio Boliviano (1911), ni de la Convención Interamericana sobre Eficacia Extraterritorial de las Sentencias y Laudos Arbitrales Extranjeros (1979), tratados vigentes para nuestro país en esta materia. En el caso bajo estudio, ante la ausencia de tratado entre Venezuela y los Estados Unidos de América que regule de manera específica la eficacia de las sentencias extranjeras, debe entonces aplicarse las disposiciones contempladas en el Capítulo X de la Ley de Derecho Internacional Privado (De la Eficacia de las Sentencias Extranjeras) y en especial, el artículo 53 de dicho texto legal, el cual establece los requisitos que deben concurrir para que las sentencias extranjeras tengan efecto en Venezuela, los cuales son:

“1.- Que hayan sido dictadas en materia civil o mercantil o, en general, en materia de relaciones privadas;
2.- Que tengan fuerza de cosa juzgada de acuerdo con la Ley del Estado en el cual han sido pronunciadas;
3.- Que no versen sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República o que no se haya arrebatado a Venezuela la Jurisdicción para conocer del negocio;
4.- Que los tribunales del Estado sentenciador tengan jurisdicción para conocer de la causa de acuerdo con los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de esta Ley;
5.- Que el demandado haya sido debidamente citado, con tiempo suficiente para comparecer, y que se le hayan otorgado en general, las garantías procesales que aseguren una razonable posibilidad de defensa;
6.- Que no sean incompatibles con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada; y que no se encuentre pendiente, ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes que se hubiere dictado la sentencia extranjera.”

Visto el contenido y examinadas las actas procesales que componen el expediente, en especial la sentencia objeto de la solicitud de exequátur, este Juzgado Superior pasa a evaluar si en la presente solicitud han quedado acreditados plenamente todos los extremos previstos en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado, así como, si la decisión objeto de exequátur no contraría los preceptos establecidos del orden público venezolano y a tal efecto observa:
1. La sentencia extranjera fue dictada en materia civil, específicamente en un juicio de divorcio.
2. Tiene fuerza de cosa juzgada de acuerdo a la ley del Estado en la cual fue pronunciada, lo cual se constata del encabezado de la sentencia, que consta a los folios (8) del expediente y folio (13) de la traducción en idioma español en donde textualmente se señala el carácter definitivo de ésta decisión, de la siguiente manera: El Tribunal, por lo tanto registra esta DISOLUCIÓN DE MATRIMONIO" (Sic).
3. La sentencia cuyo exequátur se solicita, no versa sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República, por lo que no se ha arrebatado a Venezuela jurisdicción exclusiva, ni tampoco tuvo por fundamento una transacción que no podría ser admitida.
De igual modo se observa, que el fundamento del tribunal extranjero para decretar el Divorcio entre los cónyuges, fue “…en base a que una de las partes quien ha sido residente por mas de seis (06) meses antes de dar inicio a esta petición de Disolución de Matrimonio por considerar que se ha roto irremediablemente…”, lo cual podría equipararse a la causal prevista en el ordinal 3° del artículo 185 del Código Civil venezolano (Vid. Sentencias de esta Sala Nos. 00450, 06524 y 01538, de fechas 12 de marzo de 2002, 14 de diciembre de 2005 y 14 de junio de 2006, respectivamente), por lo que no se afectan los principios del orden público venezolano.
4. La Corte de Circuito para el undécimo Circuito Judicial en Y para el Condado de Miami-Dade del Estado de la Florida, de los Estados Unidos de Norteamérica”, tenía jurisdicción para conocer de la causa, según los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de la Ley de Derecho Internacional Privado. En efecto, de conformidad con lo dispuesto en el ordinal 2º del artículo 42 eiusdem, los tribunales del Estado sentenciador tendrán jurisdicción para conocer de los juicios originados por el ejercicio de acciones sobre el estado de las personas o las relaciones familiares cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, siempre que la causa tenga una vinculación efectiva con el territorio de ese Estado.
5. No consta en el expediente de los recaudos acompañados, cuáles fueron los medios utilizados para practicar las citaciones en esta causa, se entiende convalidado este requisito, ya que la sentencia fue dictada en fecha 19 de septiembre de 2017.
6. No consta en el expediente que la sentencia en cuestión sea incompatible con decisión anterior que tenga autoridad de cosa juzgada, dictada por un tribunal venezolano. Tampoco hay evidencia de que exista juicio pendiente ante los tribunales venezolanos sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes que se hubiere dictado el fallo extranjero.
Efectuado el análisis anterior, se evidencia que la sentencia extranjera cuyo exequátur se solicita, cumple con los requisitos establecidos en el artículo 53 de la Ley de Derecho Internacional Privado, para declarar su ejecutoria. Así se decide.
Razón por la cual, ante la ausencia de tratado alguno entre Venezuela y Estados Unidos de America que regule de manera específica la eficacia extraterritorial de las sentencias extranjeras, debe tomarse en cuenta lo preceptuado en el sistema de Derecho Internacional Privado venezolano para la solución del caso bajo estudio.

Por lo tanto, en la presente solicitud de exequátur deberán aplicarse las normas de Derecho Internacional Privado venezolano, y la misma en primer término se revisará a tenor de lo establecido en la disposición contenida en el artículo 53 del Capítulo X de la Ley de Derecho Internacional Privado, denominado “De la Eficacia de las Sentencias Extranjeras”, publicada en Gaceta Oficial Nº 36.511 de fecha 6 de agosto de 1998, en vigencia desde el 6 de febrero de 1999, que derogó parcialmente las disposiciones contenidas en el Código de Procedimiento Civil, relativas al proceso de exequátur, el cual dispone lo siguiente:

Artículo 53.- Las sentencias extranjeras tendrán efecto en Venezuela siempre que reúnan los siguientes requisitos:

1.- Que hayan sido dictadas en materia civil o mercantil o, en general, en materia de relaciones jurídicas privadas;

2.- Que tengan fuerza de cosa juzgada, de acuerdo con la Ley del Estado en el cual han sido pronunciadas.
3.- Que no versen sobre derechos reales respecto a bienes inmuebles situados en la República o que no se haya arrebatado a Venezuela la jurisdicción exclusiva que le correspondiere para conocer del negocio;

4.- Que los Tribunales del Estado sentenciador tengan jurisdicción para conocer de la causa de acuerdo con los principios generales de jurisdicción consagrados en el Capítulo IX de esta Ley;

5.- Que el demandado haya sido debidamente citado, con tiempo suficiente para comparecer, y que se le hayan otorgado en general, las garantías procesales que aseguren una razonable posibilidad de defensa;

6.- Que no sean incompatibles con sentencia anterior que tenga autoridad de cosa juzgada; y que no se encuentre pendiente, ante los tribunales venezolanos, un juicio sobre el mismo objeto y entre las mismas partes, iniciado antes que se hubiere dictado la sentencia extranjera.


Como consecuencia de lo antes expuesto, este juzgador considera que en el caso sub iudice se encuentran llenos los extremos de Ley y, habida cuenta de que quedó irrevocablemente disuelto el matrimonio entre los ciudadanos Nemecio Enrique Cárdenas Castro y Valeriana Carrero., conforme a la orden del Tribunal extranjero, mediante un proceso de naturaleza no contenciosa, mediante sentencia definitiva, expedida por la Corte de Circuito para el undécimo Circuito Judicial en Y para el Condado de Miami-Dade del Estado de la Florida, de los Estados Unidos de Norteamérica, la cual quedó registrada bajo el expediente N° 2017-020632-FC-04, sección 17, de fecha 19 de septiembre de 2017, que estableció la DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO, dicho Decreto de divorcio quedó concluido y absolutamente firme.
La decisión fue presentada en copia certificada debidamente legalizada por ante el Estado de la Florida, Apostille bajo el N° 2022-12201, de fecha 27 de enero de 2022.
En consecuencia, es forzoso concluir que es procedente concederle fuerza ejecutoria a la sentencia dictada en fecha 19 de septiembre de 2017, expediente N° 2017-020632-FC-04, sección 17, por la CORTE DE CIRCUITO PARA EL UNDECIMO CIRCUITO JUDICIAL EN Y PARA EL CONDADO DE MIAMI-DADE DEL ESTADO DE LA FLORIDA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA, tal como fue solicitado y así se decide.
En orden a las anteriores consideraciones, este Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado Táchira, administrando justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, CONCEDE FUERZA DE EJECUTORIA en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela a la sentencia que decreto la DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO contraído por Nemecio Enrique Cárdenas Castro y Valeriana Carrero.

Publíquese, regístrese y déjese copia certificada para el archivo del Tribunal de conformidad con lo establecido en el artículo 248 del Código de Procedimiento Civil.
Dada, firmada, sellada y refrendada por el Secretario en la Sala de Despacho del Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado Táchira, en el Edificio Nacional de la ciudad de San Cristóbal, a los veintinueve días del mes de abril del año dos mil veintiséis. Años: 216º de la Independencia y 167º de la Federación.

El Juez Provisorio,
Abg. Juan José Molina Camacho.
El Secretario,
Abg. Juan Alberto Ochoa Vivas.
Exp. 8059.